Injusto cierre de consultorio médico popular, en parroquia

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Por: Edmundo Olivares Alcalá

En la colonia Agrícola Pantitlán, de la delegación Iztacalco, hay una Iglesia con mucha historia y con una población, en su mayoría, de escasos recursos y que se profesan católicos. Se trata de la Parroquia “Sagrado Corazón de Jesús”, en calle 5 número 235.

En este centro de oración, está un Dispensario Médico (de 3 por 12 metros cuadrados), que abruptamente fue cerrado por el párroco Javier Zacarías, quien tomó posesión de la Iglesia apenas hace unos meses, y que entre las primeras decisiones que asumió, fue cambiar al personal que laboraba con el anterior sacerdote y, de paso, cerrar el consultorio que tenía 32 años de servir a la comunidad.

Desde el 5 de julio de este año, se dejó de dar este servicio comunitario, dejando en el interior del consultorio, muebles, instrumentos médicos y medicamentos, que no se han podido recuperar.

Según el eclesiástico Zacarías, ese lugar sería ocupado para evangelizar; sin embargo, la Parroquia tiene varios despachos y 7 habitaciones de los cuales solo ocupan tres. Asimismo, el acceso al consultorio médico es por la cerrada de Calle 5 y no intercede en los espacios internos de la Iglesia.

A pesar de los reclamos de los vecinos y pacientes, la mayoría de escasos recursos y de adultos mayores, el párroco prácticamente se lavó las manos y les sugirió tratar el asunto de inconformidad en la III Vicaria Episcopal “San Felipe de Jesús”, en Río de Guadalupe 1107 (Eje 5 Norte), colonia San Juan de Aragón, delegación Gustavo A. Madero, con teléfono 55513606, extensión 0, o de plano en el arzobispado.

Además, el párroco pidió al médico una serie de documentos como si fuera a pedir trabajo. También, le refirió solicitar permiso al arzobispado porque no tiene un “contrato de estancia”.

Cabe resaltar que en esta policlínica, el médico de medicina interna (especialista en Enfermedades Respiratorias y Digestivas, egresado de la UNAM e internista del ISSSTE), Jesús Pulido, atendía desde hace 32 años, a mucha población de la colonia y de lugares aledaños, en la mayor parte de las veces, les proporcionaba los medicamentos, ya sea para iniciar el tratamiento o completo. El costo de la consulta era prácticamente simbólica.

El párroco Zacarías es de la congregación de los Diocesanos, y los que se fueron son Agustinos.

Los vecinos y pacientes del doctor, solicitan respetuosamente al Arzobispo, señor Cardenal Norberto Rivera Carrera, su intervención para recuperar este Consultorio Médico, que mucha falta hace, principalmente para las familias de escasos recursos económicos y para los adultos mayores, no sólo de esta colonia.

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