Conocer China: ¿una misión imposible?

Una reflexión sobre la imagen del país en los medios de comunicación franceses

Por ZHENG RUOLIN* / CHINA HOY

Como corresponsal acreditado en Francia durante más de 20 años, he estado siguiendo la cobertura de sus medios de comunicación sobre China. En todo este tiempo, especialmente antes y después de los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, China ha sido un tema que pasó de ser poco mencionado a estar en el centro de atención. Aquel 2008, uno podía leer casi todos los días en los medios franceses una gran cantidad de noticias sobre China. Hoy parece que el fervor se ha enfriado un poco, pero en general la temperatura se mantiene.

En Francia casi todos los días podemos leer o escuchar noticias sobre China. Tomemos como ejemplo las 48 noticias relacionadas con China publicadas en julio de este año en el sitio web de Le Figaro, el diario de mayor circulación en Francia: 12 fueron sobre cuestiones de derechos humanos, 9 sobre temas económicos, 8 sobre las relaciones entre China y Estados Unidos y otros aspectos de las relaciones internacionales, 7 sobre cultura, 4 sobre osos panda, 4 sobre ejercicios militares y el aniversario del retorno de Hong Kong, y 4 sobre otros temas. Casi todas las noticias acerca de China fueron negativas, una característica distintiva.

Imagen negativa

Conozco bien los medios de comunicación en China y Francia, así como a los pueblos de ambos países, quienes se informan del otro a través de los medios de comunicación. He publicado artículos en los dos países. Incluso publiqué en Francia un libro titulado Les Chinois sont des hommes comme les autres, con el fin de presentar mi país al pueblo francés. Pero cinco años después de su publicación, la imagen china en los medios franceses sigue siendo negativa. ¿Ello se debe a la diferencia de sistemas políticos entre China y Francia? Mis colegas franceses creen que no. Entonces, ¿cuál es la razón? Mis amigos franceses responden: “Porque estos fenómenos negativos existen realmente en tu país”. Entonces me pregunto: “¿No existen también en otros países estos fenómenos negativos?”.

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Estudié durante un año en el Centro de Formación de Periodistas (CFJ) en la calle Louvre. Recuerdo claramente que ningún profesor francés nos dijo que la prensa tiene que cubrir solo noticias negativas. El lector que vive un país y se informa sobre este a través de los medios, puede complementar su apreciación con otras noticias, especialmente aquellas positivas que los periodistas no informan. Sin embargo, cuando el lector se informa de un país tan alejado como China, depende de los artículos enviados por un reportero allá y no puede comprobar si las informaciones son reales u objetivas. Aunque cerca de 500.000 franceses viajan a China cada año y pueden apreciar la situación del país y la vida cotidiana de su pueblo, son muchos más los franceses que todavía necesitan informarse de China a través de los medios de comunicación. Así que la manera en que los medios franceses hablan de China determina la imagen que el pueblo francés tiene del país.

Imagínese un lector francés que nunca ha estado en China y que lee todos los días noticias negativas sobre los derechos humanos y la contaminación en China. ¿Cómo podría saber que China ha sacado de la pobreza a cientos de millones de chinos en tan solo tres décadas?, y ¿cómo podría enterarse de la manera en que China ha llegado a convertirse en la segunda mayor economía del mundo?

Antes y después de los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, la cobertura en Occidente sobre China hizo también que nuestro país comenzara a reflexionar sobre su imagen en los medios occidentales. En aquel momento, los chinos pensábamos que era nuestra culpa por “no poder contar bien las historias sobre China” a los medios occidentales. Desde entonces nos hemos esforzado más por contar a los amigos franceses y de otros países europeos los 30 años de desarrollo de China, sobre todo la defensa del país en cuanto al desarrollo pacífico, la integración en la globalización, así como el apoyo a la 21.ª Conferencia de las Partes (COP21) para abordar el tema del cambio climático.

Sin embargo, hasta hoy en día la situación no ha cambiado fundamentalmente. La imagen de China en Francia y en los medios occidentales sigue siendo muy negativa. Esto me hace ser muy escéptico acerca de la voluntad de estos medios informativos de mostrar una China objetiva y real a sus lectores.

Hasta el momento, ninguno de los países occidentales desarrollados que han establecido el “sistema electoral democrático” ha experimentado un colapso como el de la ex Unión Soviética. De hecho, cuando observamos a los países occidentales que aplican la “elección democrática”, podemos encontrar una característica: los occidentales están convencidos de que “la democracia es la peor forma de gobierno con excepción de todas las otras que ya han sido probadas”. Esta es una cita de Winston Churchill, la cual es aparentemente un poco enredada, pero que en el fondo quiere decir que el sistema democrático es el mejor.

En Francia, por ejemplo, todas las encuestas de opinión muestran que los franceses tienen poca confianza en el Gobierno y que están muy insatisfechos con los presidentes que han sido elegidos por ellos mismos. Pero cuando se trata del sistema nacional, los franceses están de acuerdo con su sistema democrático y creen firmemente que en el mundo no existe otro sistema mejor que el que se aplica en Francia, Europa y todo el mundo occidental. Aunque el sistema democrático occidental ha demostrado cada vez más sus limitaciones, y es cada vez más claro que no puede resolver una serie de problemas que enfrenta la sociedad francesa, los franceses siguen confiando en él. Es aquí donde reside la gran diferencia entre China y el mundo occidental, incluyendo Francia y Europa.

El “modelo de desarrollo chino”

No obstante, la “historia china” ha comenzado a difundirse entre los occidentales. Cada vez más personas ven que China, con la Iniciativa de la Franja y la Ruta, aboga por la globalización, convirtiéndose en un defensor del libre comercio y en el país líder en la gobernanza del cambio climático mundial. China está desempeñando un papel cada vez más importante en el ámbito mundial. Al mismo tiempo, en vista del creciente poderío económico, la ciencia y la tecnología, la cultura y el turismo de China han accedido al mercado occidental, lo que ha tenido un impacto positivo directo en la opinión pública de Occidente. La receta del éxito de China está despertando el interés del público francés y del mundo occidental. En este sentido, el “modelo chino” mencionado por Zhang Weiwei, autor del best seller The China Wave: Rise of a Civilizational State, y otros expertos chinos, así como el “camino del desarrollo chino”, tema de investigación del Instituto de China de la Universidad Fudan de Shanghai, han empezado a tener influencia en el sector ideológico y en el público occidentales. Ello solo se debe a que el término “modelo de desarrollo chino” difiere del modelo occidental.

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Pido a mis amigos occidentales y franceses que perdonen mi franqueza. Personalmente, pienso que la razón por la cual los medios de comunicación franceses y occidentales no pueden dejar de ofrecer una imagen negativa de China en la opinión pública reside en que ellos tienen por objetivo mantener la “singularidad” del actual modelo electoral democrático occidental. Los chinos no nos oponemos a la democracia occidental, ya que es una forma de gobierno tradicional, la cual deriva de la cultura occidental y que ha demostrado ser conveniente para Europa, Estados Unidos y otros países desarrollados. Sin embargo, China tiene sus propias condiciones nacionales. El camino chino y el modelo chino son más adecuados en función de la historia y las tradiciones culturales de China. Como mencionó el presidente Xi Jinping, con una declaración que se ha vuelto muy popular: “En cuanto a si un par de zapatos son o no cómodos, solo las personas que los han usado pueden opinar”. China es un país con una larga historia de 5000 años. Desde que sus puertas fueron abiertas a la fuerza hace 170 años durante la Guerra del Opio, el país ha experimentado una etapa muy dolorosa y todo tipo de fracasos. Finalmente, ha escogido el modelo de desarrollo actual.

En China hay una frase popular que enseña a “ponerse en el lugar de los demás”, es decir, ponerse en el lugar de su interlocutor, reflexionar como él lo hace. Quizás así podamos entender más fácil al otro. El antiguo sabio chino Confucio dijo: “No hagas a otros lo que no quieres que hagan contigo”. Por lo tanto, cualquier tipo de modelo, si es conveniente para uno, es lo mejor para él. Si los medios occidentales, incluyendo los periodistas franceses, pueden observar a China según este concepto, sus informaciones sobre el país serán más objetivas y el conocimiento occidental acerca de China podrá ser más real.

*Zheng Ruolin es periodista del diario Wenhui de Shanghai y ha escrito el libro Les chinois sont des hommes comme les autres, publicado en Francia.

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