Cómo no terminar peleando cuando sentimos que nos reclaman algo

Por: Débora Ivonne Linares Torres

Según algunas definiciones de la Real Academia de la Lengua Española, Reclamar es “clamar o llamar con repetición o mucha instancia” o “pedir o exigir con derecho o con instancia algo”. Por ejemplo reclamar el precio de un producto o reclamar atención.

La situación de los reproches o reclamos se da cuando uno espera del otro una acción que no es realizada como se espera.

Veamos un ejemplo:

-Me avisas si quieres que pase por ti al trabajo.

-Sí.

Horas después

-Gracias a que me quedé esperando a que me avisaras, llegué tarde con mis papás.

-¿Disculpa? Quedamos en que te avisaría si pasabas, no, si no pasabas. Como no era necesario, no te dije nada.

-Pero pudiste avisarme que no.

-Yo no tengo la culpa de que no te acuerde de que quedamos en que te avisaría si pasabas…

Y el intercambio de argumento podría seguir subiendo de tono hasta terminar en una pelea.

Desde una perspectiva pacifista, esto es, desde la primera frase, una confrontación. Pero ¿por qué terminamos discutiendo de la nada?

Primero, uno de los procesos más complejos de las relaciones humanas es la comunicación. A través de ella nos damos a entender, o bien, nos metemos en líos porque la forma en cómo nos comunicamos, obviamente, es diferente a la de cualquier otra persona; y esto es por la simple razón de que cada uno tenemos una historia sobre el uso de las palabras y tenemos un estado de ánimo que también nos hace interpretar de uno u otra forma lo que escuchamos del otro.

Así tenemos, que al momento de comunicarnos, lo hacemos a partir de lo que hemos aprendido.

Y si lo que hemos aprendido es a reprochar, sin duda, así lo haremos las más de las veces. Otras frases de esta índole son: “pensé que me llamarías desde hace rato”; “tuve que pedir el precio directamente a la tienda porque tú no fuiste capaz de dármela”; “gracias por tu no información, ya tengo lo que necesitaba”.

Afortunadamente, siempre podemos plantear nuestras inconformidades de distinta forma y para ello nos servirá saber que la estructura básica de este tipo de frases que nos llevan directo a una discusión es muy simple: “tuve que… porque tu no…”

Si logramos identificarlas al decirlas podremos optar por hacer un planteamiento distinto o evitaremos sentirnos agredidos si comprendemos que quien nos las dice ni siquiera se está dando cuenta de ello.

Algunos de los planteamientos alternativos serían:

1. Identificar las frases que pueden llevarnos a una confrontación y evitarlas o replantearlas. Sobre todo si sabemos que la otra persona suele utilizarlas.

2. Volver a pedir lo que esperamos que suceda. Siguiendo el ejemplo, volver a tocar el tema en vez de esperar y estropear nuestra tarde.

3. Plantear a partir de lo que esperamos y no de lo que el otro no hizo. Para ello podemos hacernos el propósito de plantear más de una alternativa, por ejemplo: “me llamas si quieres que vaya y si no, también”.

Finalmente, hay que tener en cuenta que culturalmente somos “víctimas” y nos ponemos en esa posición, lo que facilita sentirnos ofendidos y a partir de ello, tenemos motivos para sentirnos “agredidos, ignorados, etc.” Y en consecuencia, siempre estamos “reclamando” que el supuesto daño sea resarcido.

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1 Comment

  1. Cristian

    Hola muy buena la nota. Gracias por la publicación…
    Y que pasa cuando uno siente que hace un descargo de como se sintió en una determinada situación… Y el otro lo toma como un reclamo.. Es realmente un reclamo decir: ej. – yo esperaba que actuarás de otra manera en tal o cual circunstancias…
    Pregunto por que en mi caso me han dicho varias veces que reclamo… Cuando le doy mi disconformidad en su forma de ser o actuar.

    Muchas gracias
    Cristian V.G.

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