Líderes Políticos

Por: Jesús Belmont Vázquez

Muro humano

*10 mil migrantes han ingresado a México

*Estados Unidos jamás abrirá su frontera

Congreso de la Unión.- Cualquiera que sea el fondo de la crisis migratoria que se vive en estos momentos pues hay quienes aseguran que detrás del éxodo masivo de centroamericanos hay intereses ajenos a la región, es una realidad que el conflicto se le está saliendo de control al gobierno federal.

No existe una estrategia clara para responder al ingreso de miles de migrantes centroamericanos, a pesar de que hay toda la certeza de que la puerta estadounidense seguirá cerrada.

El gobierno de López Obrador prometió hacer más estrictas las medidas de acceso al país y poner orden en las fronteras sur y norte, pero en los hechos no vemos ninguna de ambas promesas.

El papel de México es fundamental en la regulación de los flujos migratorios que se dirigen hacia Estados Unidos, pero la política gubernamental enfocada estrictamente a la protección de los derechos humanos ha generado que el Estado de Derecho y el orden pasen a segundo plano.

No hay ni orden ni medidas rigurosas para el ingreso de migrantes al país, y en la frontera sur se están padeciendo las consecuencias de un Estado débil y vulnerable sin una política migratoria precisa.

Ejemplo de ello es la situación que prevalece en Tapachula, donde la presencia de caravanas de migrantes está provocando la caída de las ventas hasta en un 50 por ciento, que traducidas en pérdidas económicas representan alrededor de 250 millones de pesos diarios.

El sector empresarial urgió a los tres órdenes de gobierno la instalación de albergues para reubicar a los migrantes centroamericanos que prácticamente se apoderaron del parque central Miguel Hidalgo, generando incremento de la delincuencia, agresiones a la población e insalubridad.

El llamado lo hizo la Coparmex Costa de Chiapas, organismo que solicitó que los migrantes sean desalojados de los parques de Tapachula y los lleven a albergues adecuados, en donde no provoquen problemas para poder continuar con las actividades cotidianas.

Lamentó que se abran las fronteras del país para las oleadas de miles de extranjeros que están llegando con la complacencia además de organismos internacionales como el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, toda vez que traen muchas necesidades y no se les puede atender a todos.

Junto con la Coparmex, la Asociación de Comerciantes del Centro de Tapachula y la Asociación de Mujeres Empresarias, entre otros organismos, advirtieron que aunque los migrantes tengan las puertas abiertas en México, Estados Unidos las mantendrá cerradas.

Los órganos empresariales descartaron que estén promoviendo actos de xenofobia en contra de los migrantes, sino que buscan que se ponga orden y se les ubique en lugares adecuados, en albergues en donde exista un control y no se sigan utilizando los espacios públicos que están dañando la economía y la vida cotidiana.

Y es cierto, no se ve ninguna remota posibilidad de que la política migratoria de Estados Unidos vaya a dar algún giro.

Apenas ayer, el presidente Donald Trump dijo que construirá un “muro humano”, en caso de ser necesario, para detener a las caravanas de migrantes centroamericanos que pretenden llegar a Estados Unidos.

“Un número tremendo de personas está llegando a través de México con la esperanza de inundar nuestra frontera sur. Hemos enviado militares adicionales. Construiremos un muro humano si es

necesario. ¡Si tuviéramos un muro de verdad, esto no sería un evento!”, escribió Trump en su cuenta de Twitter.

Trump ha visto frustradas sus intenciones de levantar su prometido muro en la frontera con México debido al rechazo de los legisladores demócratas a autorizar los recursos para su construcción.

La disputa incluso provocó el cierre parcial del Gobierno federal más largo en la historia de Estados Unidos con 35 días, y el panorama aún luce incierto.

En los últimos meses de 2018, al menos cuatro caravanas de migrantes centroamericanos ingresaron a México en busca de llegar a Estados Unidos, pero el panorama parecer estar fuera de todo control con la llegada de la nueva caravana.

Se dijo que se tomarían las medidas necesarias para que el ingreso de la caravana fuera seguro y ordenado, pues se detectaron líderes que incitan a la violencia. La realidad es que hay desorden, inseguridad, insalubridad y en todo ello quienes resultan más perjudicados son los sectores comercial y empresarial, y por supuesto, la ciudadanía en general.

En este escenario, en el que no se ve una solución definitiva al éxodo de miles de migrantes centroamericanos, lejos de la responsabilidad que le corresponde a cada nación para atender la crisis humanitaria, México ha demostrado que carece de una estrategia migratoria acorde a las exigencias que demanda el ingreso masivo de migrantes que buscan llegar a Estados Unidos, donde es definitivo que serán rechazados y jamás les permitirán ingresar.

Nuestra política migratoria complaciente contrasta con la estrategia de amurallamiento fronterizo promovida por Estados Unidos.

Desde la primera caravana de migrantes del pasado 19 de octubre hasta la más reciente, han ingresado a México alrededor de 10 mil centroamericanos con la finalidad de llegar a Estados Unidos.

La pregunta obligada es: ¿Si no les permitirán ingresar en el vecino del norte, entonces para qué dejarlos entrar al país?

Jesus.belmontt@gmail.com

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