Sin Línea

***En la FGR…¿El fraile Bátiz Vázquez o el führer Gertz Manero?

Por: José Sánchez López

DOS personajes son los fuertes para ocupar la multicitada y hasta ahora no existente Fiscalía General de la República. Un cambio que, esperemos, no sea nada más de letra como ocurrió con la SIEDO, ahora SEIDO, pero que sigue siendo lo mismo.

Cualquiera de estas dos figuras públicas: BERNARDO BÁTIZ VÁSQUEZ o ALEJANDRO GERTZ MANERO, son los que pueden llegar a la FGR; los demás simplemente son de ornato, para darle visos de credibilidad democrática.

Y aunque ambos cuentan con las credenciales necesarias para llegar a fiscal, sólo uno de ellos posee los requisitoa indispensables que requiere el presidente ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR, para un conveniente manejo de la FGR: sometimiento y docilidad.

¿Qué horas son, Bernardo? Las que usted diga, señor presidente.

En los más de 25 años que BÁTIZ lleva al lado de LÓPEZ, siempre se ha caracterizado por ser incondicional a los mandatos de su jefe.

Entre otros cargos, fue procurador del Distrito Federal cuando LÓPEZ ocupó la jefatura de Departamento del DF y después, cuandoéste fracasó en su primer intento por llegar a la Primer Magistratura, fue también procurador del gabinete del “Presidente Legítimo”, siempre dispuesto a manejarse de acuerdo a sus ordenamientos.

De tal suerte que BÁTIZ sería el instrumento ideal para el ahora presidente de la República Mexicana, respecto a la manera como tendría que conducirse la fiscalía, de acuerdo a sus intereses.

No habría oposición alguna para las indicaciones de LÓPEZ, pese a la ponderada autonomía de la FGR.

BERNARDO BÁTIZ, en su ensayo presentado ante la Cámara Alta, en concordancia con ANDRÉS MANUEL, señala que la FGR debe desterrar los viejos vicios heredados por una PGR que, en ocasiones, se utilizó como herramienta para perseguir enemigos políticos, es decir se pronuncia, sin precisarlo, por la amnistía, por el perdón tan proclamado por su jefe.

El rebelde GERTZ MANERO, en contraposición, indica en su ensayo que la FGR debe recuperar la credibilidad de la ciudadanía, ya que los niveles de descalificación del Ministerio Público del fuero común y del federal son inmensos y el rechazo a esas instituciones se ha dado conforme ha crecido la impunidad.

Destacó que el monopolio de la acción penal que ejerce el Estado, se ha convertido en un instrumento de humillante opresión y de frustración para las víctimas y ofendidos, por lo que es imperante que el ciudadano sienta que tiene derecho real y efectivo a la seguridad y la justicia.

Resaltó que el fenómeno delictivo que azota a los mexicanos es tal, que nos hemos convertido en un país de víctimas y de ofendidos, principalmente por la impunidad, por dejar sin castigo a quienes cometen los delitos.

Para ejemplificar, explicó que de los 33.6 millones de delitos en 2017, el 99 por ciento quedó impune y sólo un millón 800 mil, fueron denunciados ante el Ministerio Público de los que únicamente se consignaron 6 mil 322, es decir el uno por ciento.

Por ello, clarificó, se requiere un plan de persecución penal que acabe con esa enorme impunidad bajo premisas claras y eficientes, que privilegien fundamentalmente la reparación total e integral del daño a víctimas y al Estado mismo.

Resaltó que la reparación del daño a la víctima es primnordial, pues de manera ancestral ha sido letra muerta.

El Estado, dijo, ha dejado de cumplir con su deber primigenio de otorgar seguridad a los ciudadanos por varios factores: por la incapacidad profesional, administrativa y política de las autoridades civiles que no han estructurado y ejecutado programas que atiendan las causas económicas y sociales de los fenómenos delictivos; la falta de profesionalización, eficiencia y eficacia del Ministerio Público y de las autoridades policiacas jurisdiccionales de todos los niveles que no han tenido ni aplicado un proyecto de prevención del delito y de justicia que realmente funcione y, desde luego, la brutal impunidad que prohija corrupción que corroe a la sociedad y a las instituciones.

En liso y claro castellano, para acabar con la corrupción no se trata de perdonar a quienes lastimaron a la ciudadanía, a las instituciones, a quienes saquearon al país, sino actuar en consecuencia.

Nada que ver con perdonar a delincuentes ¿no?

Si se obligara a que los DUARTE, BORGE, GRANIER, MEDINA, CANTO y muchos otros más, que tomaron como botín los estados que malgobernaron, devolvieran lo que se robaron, no hubiera habido necesidad de que se quedaran sin empleo miles de votantes que optaron por el cambio.

Cuentan que cuando el presidente PORFIRIO DÍAZ quería que se arreglara un problema, lo atendía de manera personal; si pretendía darle largas lo delegaba en su secretario; pero si de plano no quería que se solucionara, entonces nombraba una Comisión.

Hoy se llaman ¡Fiscalías!***EL LEÓN NO ES COMO LO PINTAN.***AU REVOIR. joebotlle@gmail.com

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