Nada para nadie

Por: Martín Omar Aguilar

Continuando con su gira de agradecimiento por toda la CDMX, y esta vez estuvo en la Alcaldía de Iztacalco, la jefa de gobierno electa, Claudia Sheinbaum señaló que 800 unidades del transporte público en el Cetram Pantitlán, serán ordenados en beneficio de la movilidad de los usuarios y vecinos y será hasta el 2020 cuando concluyan dichos trabajos de remodelación.

La ex delegada en Tlalpan dijo que se reunió con concesionarios y les dijo que no habrá centros comerciales en la zona, por lo que están viendo si presentan una propuesta alternativa o de plano se retiran y explicó que este paradero es uno de los temas que tiene pendiente con el gobernador Alfredo del Mazo, pero también está la movilidad, medio ambiente, seguridad y el de Texcoco.

Comentó que ya se está en comunicación con las autoridades del Estado de México para que la reunión sea, incluso, antes de que ella tome posesión del cargo, abundó que hay muchísimos paraderos que fueron concesionados en esta administración pero en la mayoría ni siquiera han empezado a construir, hay un retraso tremendo y nuestro objetivo es que los Cetram no se conviertan en centros comerciales.

Lo que más le molesto a la jefa de gobierno electa fue que los Cetram solo fueron diseñados para ser centros comerciales y no para ordenar el transporte público, por lo que no permitirá que esto se convierta en un negocio redondo para particulares, sino el ordenamiento y la recuperación de espacios en beneficio de los ciudadanos.

Y realmente Sheinbaum no estaba tan equivocada, ya que hace unos meses salió un escándalo donde involucran al ex jefe de gobierno, Miguel Ángel de Mancera y sus colaboradores cercanos, los hermanos, Julio César y Luis Serna, quien fungió como su secretario particular, quienes obtuvieron más propiedades, sobre las cuales no rindieron cuentas y tampoco las registraron a sus nombres.

Como se recordará las propiedades que fueron adquiridas por los Serna, la mayoría son de Mancera, que incluyen locales comerciales; sin embargo, el valor y la fastuosidad de las de Luis Ernesto superan por mucho las del ex jefe de Gobierno que hasta 2016, el valor catastral de las propiedades de Mancera era de 43.5 millones de pesos, y las de Luis Ernesto eran de 77.9 millones.

Tanto los hermanos Serna como Mancera se hicieron de su patrimonio mientras fueron funcionarios capitalinos por lo que indica que la mayoría de las propiedades de los tres, y sobre todo las de Mancera, fueron compradas por desarrolladores inmobiliarios que luego el ex mandatario local integró a su Gabinete y algunos se convirtieron en sus socios.

Como son Simón Neumann Ladenzon, ex titular de la Secretaría de Desarrollo Urbano (Seduvi) y Fausto Galván Escobar, “El Compadre”, ex coordinador general de Gestión para el Crecimiento y Desarrollo de la Ciudad, de la Secretaría de Economía.

Por lo que Mancera Espinosa amasó su fortuna inmobiliaria en menos de 12 años, desde que fue titular de la Procuraduría de General de Justicia (PGJ) capitalina y luego como Jefe de Gobierno.

Ya que las propiedades que el ex jefe de gobierno adquirió, esta una casa de 94 mil metros cuadrados en Tlacopac, al sur de la capital, colindante con San Ángel Inn y San Ángel, ya que dicho inmueble lo compró en el 2015 y que Luis Ernesto cobijó la transacción, pues incluso la reportó como suya en su declaración 3 de 3 de 2016.

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