La cicatriz del “peñismo”

Loco no es el que ha perdido la razón,

sino el que lo ha perdido todo,

todo, menos la razón.

Gilbert Keith Chesterton.

Por: Arturo Suárez Ramírez

 

Estimados amigos lectores, muchas gracias por su tiempo para la lectura de la presente columna publicada en tan prestigiado medio de comunicación. Hay dos temas que se volvieron estigma para el presidente de la República Enrique Peña Nieto. El primero, la grosera corrupción de sus funcionarios, así como la impunidad en la que se vive. El segundo, el caso de los normalistas desaparecidos de Ayotzinapa que logró unir a la opinión pública nacional e internacional en el grito de justicia.

 

Los que le apostaron al olvido se equivocaron, eso nunca llegó para la opinión pública gracias a los padres, amigos, medios de comunicación y organizaciones civiles. Los funcionarios encargados de esclarecer el asunto de la desaparición de los estudiantes, hicieron el RIDÍCULO, así con todas sus letras, y eso le pego directamente a un presidente que desde el inicio de su sexenio se veía débil, con poca legitimidad, indolente y siempre encerrado en Los Pinos.

 

A pocos días del acontecimiento, el 16 de octubre de 2014, el presidente Peña Nieto declaró públicamente que la resolución del caso era una prioridad para el Estado mexicano y así se fue el sexenio.

 

Es verdad que Peña Nieto no es el responsable directo de la desaparición, pero su PGR tenía la obligación de resolver el caso. El entonces procurador Jesús Murillo Karam, construyó algo llamado la “verdad histórica”, poco le duró el gusto porque se le derrumbó entre las manos y la opinión pública nunca lo creyó. Mientras que Arely Gómez González siguió sus mismos pasos, hacer oídos sordos.

 

El tema puso a la administración Peña Nieto bajo los reflectores internacionales, y no por los logros de las reformas estructurales que darían rumbo a nuestro país, poniéndonos en la antesala del verdadero desarrollo. Amnistía Internacional afirma que, tras cuatro años de “encubrir” la verdad sobre los 43 estudiantes, el presidente Enrique Peña Nieto tiene la última oportunidad para actuar adecuadamente al dejar de obstaculizar la creación de una comisión de la verdad, para profundizar la investigación.

 

Este caso es una herencia más para la administración de Andrés Manuel López Obrador y su política de amnistía, de perdón. AMLO ha puesto a trabajar a Alejandro Encinas y a Olga Sánchez Cordero para encontrar una posible salida, porque la cicatriz que lleva el gobierno “peñista” se puede extender hasta la administración siguiente, por ello les urge la llegada de organismos internacionales para legitimar el posible resultado.

 

El caso es una papa caliente, veremos como la toma López Obrador y su equipo.

 

Entre Palabras

 

La autoridad municipal, la estatal y la Femexfut deben responder por la violencia desatada el domingo en Monterrey, los responsables de la agresión a un aficionado deben ir a la cárcel y los responsables también son por omisión.

 

Escríbeme tus comentarios al correo electrónico suartu@gmail.com sígueme en la cuenta de Twitter @arturosuarez y en Instagram @arturosuarez_.

 

Muchas gracias y hasta la próxima.

 

 

 

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